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LA PEQUEÑA HABITACION AL FINAL DE LA ESCALERA, de Carole Fréchette

Dónde habitan las debilidades, inseguridades y secretos.

Texto y fotos: Salvador Perches Galván. 

Durante los últimos 25 años Carole Fréchette ha sido punto de referencia en el teatro franco canadiense. Su dramaturgia ha sido producida en Canadá, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Portugal, Suiza, Alemania, Cuba y México, entre otros países. En 1995 recibió el Governor General’s Award por su obra Las cuatro muertes de María y en 1998 el Floyd Chalmers Award por la misma obra en su traducción al inglés. En 2002 recibió el Prix Elinore y Lou Seminovitch, el más importante premio teatral otorgado anualmente en Canadá.

Puede haber una forma de escribir a la vez profesional y artística, a través de repasar recuerdos, desentrañar el misterio del tema a que corresponden, o inventar una buena solución; quizás abrir una herida para ver como sangró. La sanguínea Fréchette no tuvo dudas. Ella no profundiza, no insiste, no se obstina en buscar lo que tiene adentro.

La autora escribió La piel de Elisa, a partir de sus notas resultado de entrevistas realizadas a 10 mujeres y 10 hombres, en la obra, una mujer reproduce o actúa narraciones sin más relación entre sí que el tema erótico y la mención de algunos lugares de Bruselas.

En La pequeña habitación al final de la escalera Carole Fréchette, a partir de Barbazul de Charles Perrault, se sumerge en un universo en el que pone en la lupa, el dolor que causa la vida y la capacidad de encontrar compasión.

Una mujer frente a una puerta prohibida, en una casa inmensa con una escalera secreta. En lo alto de esta escalera, hay un pasillo estrecho y en frente, una puerta cerrada. Frente a la puerta cerrada, está Gracia, una mujer joven, que mira como hipnotizada. A partir de ahí la obra se desarrolla ante la tentación de lo prohibido, de esta mujer que aparentemente lo tiene todo.

Gracia, protagonista de la historia, interpretada por la extraordinaria Karina Gidi, vive en su jaula de oro, una enorme casa con 28 habitaciones, un baño enorme, jardines, invernadero, piscina, cancha de tenis, construida por su perfecto marido, rico y poderoso.

Enrique, el marido de Gracia, interpretado por Carlos Corona, le dice que ella es la reina, dueña y señora de esa gran mansión, excepto por una pequeña habitación al final de una escalera a la que tiene prohibido entrar bajo cualquier circunstancia.

Ahí inicia el conflicto de Gracia, quien a pesar de vivir en un mundo de ensueño, decide afrontar una “mezcla de curiosidad, de miedo, de excitación, el deseo abrasador, el vértigo antes de cometer lo irreparable”, para ingresar a la habitación prohibida.

La pequeña habitación al final de la escalera, es un drama simbólico donde la habitación prohibida representa la sombra, lo oculto, el inconsciente, el sufrimiento. La obra habla de esa parte oscura que todos guardamos y que únicamente algunos osados, se atreven a hurgar, a pesar de saber que pueden encontrar algo que no será de su agrado.

La búsqueda del encuentro consigo mismo y la felicidad, así como la difícil tarea de vivir en un mundo que nunca satisface.

Mauricio García Lozano, quien últimamente ha navegado en el gran formato, ofrece una propuesta escénica minimalista, en la que los actores no tienen mayor apoyo que una plataforma creada por Jorge Ballina donde, a manera de laberinto, diversa líneas luminosas sobre el piso van sugiriendo los diferentes espacios de la enorme mansión, aquí es la luz la que dibuja y desdibuja la construcción, el laberinto por el que Gracia se desgarra.

Los intérpretes, además de Karina y Carlos, Verónica Langer (madre de Gracia), Aileen Hurtado (hermana de Gracia) y Gabriela Pérez Negrete (Jenny, sirvienta de la casa), sin mayor apoyo que su arte histriónico, van creando atmósferas, hilos de tensión y angustia, y el suspenso de situaciones límite en las que la imaginación presiente circunstancias trágicas.

La iluminación es de Víctor Zapatero, el vestuario de Jerildy Bosch y la música en vivo, de Raúl Zambrano.

Frente a la puerta de esa pequeña habitación prohibida, y llena de intriga, Gracia se propone entrar, mientras aparecen los recuerdos y su conciencia, proyectadas en las palabras de su madre, de su hermana y de su esposo, mientras la reservada criada se mantiene al asecho. Al cruzar la puerta inicia el enfrentamiento consigo misma al darse cuenta que se desconoce, al igual que a las personas que la rodean. La protagonista se vuelve la narradora de su propia historia, en la cual ella no es ella sino lo que los demás quieren que sea.

En la pequeña habitación al final de la escalera toman cuerpo nuestros temores, nuestros miedos, en una historia de reflexión, dónde se muestran las debilidades, inseguridades y secretos que una persona puede llegar a tener y en donde, lejos de dar respuestas a lo que oculta esta pequeña habitación, nos deja grandes dudas, incertidumbres e inquietudes.  

La pequeña habitación al final de la escalera, es la treceava puesta en escena de la compañía Teatro del Farfullero, que se diera a conocer en 1998 con la obra Las tremendas aventuras de la capitana Gazpacho o de cómo los elefantes aprendieron a jugar a las canicas, de Gerardo Mancebo del Castillo.

Desde aquella primera obra, Teatro del Farfullero ha indagado sobre la soledad, el desgastamiento de los sentimientos, la injusticia, la violencia, el fracaso del amor y la interminable búsqueda de sentido.

A Mauricio García, los textos de Carole Fréchette le permiten seguir en contacto con una de las voces más influyentes de la dramaturgia francófona contemporánea y hacer una reflexión profunda y necesaria: ¿por qué nos duele el mundo?

De la autora, Garcia Lozano a través de El farfullero ha llevado a escena:

Las cuatro muertes de María, en donde nos topamos con el pasado y su significación en la protagonista, que a partir de hechos personales interpreta y trata desesperadamente de adaptarse a su entorno. Las cuatro muertes de María transita por el mundo onírico y referencial de un pasado hecho de épocas repletas de significados comunes. El resultado: una entrañable cascada de memorias e imágenes hilvanadas en la vida de María y su particular modo de ver el mundo, siempre a través del velo nostálgico de quien por dentro nunca puede crecer tanto.

En torno a la muerte, también pudimos ver de la autora: Juan y Beatriz 

El teatro es de todos. ¡Asista! 

Muy interesante, absolutamente recomendable  

La pequeña habitación al final de la escalera De: Carole Frechette.

Dirección: Mauricio García Lozano.

Guitarra en vivo: Raúl Zambrano.

Actuación: Karina Gidi, Verónica Langer, Aileen Hurtado, Carlos Corona y Gabriela Pérez Negrete.

Teatro El Granero Centro Cultural del Bosque. Reforma y Campo Marte S/N

Metro Auditorio

Jueves y viernes, 20:00, sábados, 19:00 y domingos, 18:00 hrs. 
Localidades: $150  
Hasta el 12 de febrero del 2012.


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